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domingo, 6 de noviembre de 2011

Poemas para el comunismo

Comprometido con la resistencia, como ya vimos en Verso protestante, nuestro autor compondría poemas con un enfoque distinto al que tuviese en toda su vida. Sin embargo, la calidad de sus obras no se pierde en un ápice.

Prueba de ello es Poesía y Verdad (1942), Poemas Políticos (1948), y A Pablo Picasso (1944). El segundo de estos, Poemas Políticos, está escrito en un escenario post-guerra, dejando atrás los destrozos de la Segunda Guerra Mundial e impulsando el sentir comunista y la preferencia por el sistema soviético de la época.

Otra de las obras más impactantes de este período sería El Fénix (1952), escrito tras la muerte de su segunda esposa y la aparición de la que sería su tercera, tratando temas de contraste como lo son la desesperación y la muerte, y el amor y placer.


Poeta Surrealista por excelencia

Como hemos dicho, Paul Éluard destacó en el surrealismo como el máximo exponente poeta. Pero, ¿cuáles fueron las obras que lo hicieron tan famoso? A continuación, veremos algunas de las que lograron su posición en la historia de la literatura.

Marcado por la decepción y el sufrimiento de su enfermedad, escribiría La Capital del Dolor (1926), que sería una de sus obras más representativas. Otras grandes son La vía inmediata (1932), La Rosa Publica (1934) y Curso Natural (1938). 

Entre las obras de este periodo de su vida, cabe resaltar también una hecha en colaboración de su amigo André Beton, fundador del surrealismo. El nombre del documento sería La Inmaculada Concepción, trabajo en el cual explorarían varias enfermedades mentales y los efectos en la psiquis de una persona, descritos en poemas escritos en prosa.


domingo, 30 de octubre de 2011

Obras Dadaístas

Ya hemos hablado un poco de la vida de Paul, y ahora podemos hablar de la obra que tuvo en esta primera etapa de su vida.

Hemos dicho que participó en la Primera Guerra Mundial. Desempeñó un papel de enfermero, por lo que su experiencia en el campo de batalla fue de primera mano. El deber y la inquietud (1917), junto con Poemas para la Paz (1918), serían fruto del horrorífico escenario de la guerra; el primero superaría al segundo en importancia, siendo uno de los escritos más importantes del autor.

Los animales y sus hombres, los hombres y sus animales (1920) también sería de corte dadaísta, y Las desdichas de los inmortales (1922) sería la última dentro de este movimiento.